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Declaración de Conakry (diciembre 2008)

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Grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad a favor del desarrollo

Contribución para la Conferencia de seguimiento sobre la financiación para el desarrollo, Doha, del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 2008

Declaración de Conakry

Le Grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad a favor del desarrollo celebró su quinta reunión plenaria en Conakry (Guinea) los días 6 y 7 de noviembre, para dirigir, en nombre de sus 55 países miembros, las organizaciones internacionales (procedentes principalmente de las Naciones Unidas) y representantes de la sociedad civil asociados a sus labores, un mensaje a la Conferencia de Doha sobre la financiación para el desarrollo. La lucha contra la pobreza exige, más que nunca en las actuales circunstancias, un cambio de escala en la aplicación de mecanismos innovadores de financiación para el desarrollo.

Mecanismos innovadores de financiación al servicio del desarrollo

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) constituye un factor fundamental para erradicar la pobreza, promover un desarrollo sostenible en los planos económico, social y ambiental, y garantizar la prosperidad de todos. Nuestra responsabilidad colectiva consiste en hacer todo lo posible por concretar esos objetivos, pues los ODM sólo podrán lograrse mediante el compromiso de todas las partes interesadas, tanto los países donantes como los países beneficiarios.

A raíz de la conferencia de Monterrey en marzo de 2002, la comunidad internacional se comprometió a incrementar los recursos a favor del desarrollo, en particular la ayuda oficial al desarrollo (AOD). Con motivo de la Cumbre mundial de 2005, lanzó un llamamiento a los países desarrollados que todavía no lo habían hecho, para que desplegaran esfuerzos concretos para llevar la ayuda oficial al desarrollo al 0,7% de la renta nacional bruta (RNB).

Reconocemos los esfuerzos realizados por los países desarrollados para aumentar su AOD, en particular estableciendo calendarios, en algunos casos como los de la Unión Europea, aprobados en 2005, a fin de alcanzar el objetivo del 0,7% de la RNB de aquí a 2015 o de continuar sus esfuerzos más allá, y llamamos a los demás países desarrollados a que actúen de igual manera. No obstante, observamos con preocupación los riesgos de una disminución general de la AOD y reafirmamos el objetivo del 0,7% de la RNB para la AOD de aquí a 2015.

Pero la urgencia de la lucha contra la pobreza nos obliga a considerar nuevos mecanismos de financiación, destinados a incrementar y complementar las fuentes tradicionales de financiación.

Estamos convencidos de que dentro de la actual arquitectura de la asistencia, flujos de ayuda con mayor estabilidad y previsibilidad mejorarían considerablemente la eficacia de la ayuda y su impacto sobre la pobreza. Actualmente se desarrolla un amplio espacio entre la ayuda oficial al desarrollo tradicional y las financiaciones privadas, motivadas por la rentabilidad económica, relacionado con el crecimiento de las necesidades de financiación de los objetivos de desarrollo del milenio y los bienes públicos mundiales, la llegada de nuevos actores (fundaciones privadas o donantes emergentes) y la ruptura del esquema clásico países en desarrollo/países desarrollados.

Los mecanismos innovadores de financiación se sitúan dentro de este nuevo espacio y permiten, al mismo tiempo, una mejor distribución de los frutos de la globalización.

El Grupo piloto

Durante la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey en marzo de 2002, la comunidad internacional reconoció la importancia de buscar fuentes innovadoras de financiación y acordó estudiar los resultados del análisis encomendado al Secretario General de las Naciones Unidas, sobre fuentes de financiación innovadoras.

Desde entonces, se han realizado numerosos progresos, tanto a escala de las realizaciones concretas como en lo que respecta a la movilización internacional.

En enero de 2004, en Ginebra, los presidentes brasileño, chileno y francés, con el apoyo del Secretario General de las Naciones Unidas, lanzaron la iniciativa contra el hambre y la pobreza y llamaron a crear nuevas fuentes de financiación para el desarrollo.

En septiembre de 2004, se publicó un informe técnico con motivo de una reunión de Jefes de Estado y de Gobierno en la sede de las Naciones Unidas, por iniciativa del Presidente brasileño, al que suscribieron los Presidentes chileno y francés y el Jefe del Gobierno Español. Ese informe, que presenta las diferentes opciones disponibles en cuanto a los mecanismos innovadores de financiación, permitió constituir un verdadero marco de acción. En la Cumbre mundial de 2005, los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron la importancia de establecer nuevas fuentes de financiación, y se asociaron a los esfuerzos iniciados a escala internacional. En septiembre de 2005, 79 países aportaron su apoyo a la declaración de Nueva York a favor de las fuentes innovadoras de financiación del desarrollo, co-patrocinada por Alemania, Argelia, Brasil, Chile, España y Francia.

Ese mensaje fue reafirmado durante el evento de alto nivel de las Naciones Unidas sobre los ODM en Nueva York en septiembre de 2008, en la Declaración “Acción contre el hambre y la pobreza. Declaración sobre las fuentes innovadoras para la financiación del desarrollo”, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno de los miembros fundadores. Este evento constituyó también la oportunidad, por iniciativa de Reino Unido, de renovar la movilización a favor de los mecanismos innovadores en materia de salud, con el lanzamiento de una task force de alto nivel sobre los mecanismos innovadores de financiación en materia de salud.

La reflexión sobre los mecanismos innovadores de financiación y su puesta en práctica se realiza actualmente en el marco del Grupo piloto sobre las contribuciones de solidaridad, que agrupa a 55 países miembros y 3 países observadores , de diferente nivel de desarrollo, las principales organizaciones internacionales ejecutoras y administradoras de esos nuevos flujos financieros, como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y UNDF, así como diferentes ONG. Tras la conferencia fundadora de París en febrero de 2006, el Grupo piloto, dirigido por una presidencia de turno semestral, ha celebrado reuniones en Brasilia, Oslo, Seúl, Dakar y Conakry.

Acciones y resultados

El valor añadido de los mecanismos innovadores de financiación radica en su adicionalidad con respecto a la ayuda oficial tradicional, así como en su previsibilidad y estabilidad, para corregir en lo posible los efectos negativos de la globalización. Su objeto es subsanar las deficiencias de la ayuda oficial tradicional o del mercado.

La acción desarrollada por el Grupo piloto permitió identificar varios tipos de iniciativas, como los impuestos basados en actividades mundiales, instaurados a escala nacional, en el marco de una coordinación internacional; mecanismos de prefinanciación basados en los mercados financieros, con garantías o apoyo públicos; dispositivos de financiación asociados a mecanismos de mercado; la facilitación por las autoridades públicas de contribuciones voluntarias del sector privado (incentivos fiscales, facilidades técnicas) y, de modo más general, instrumentos que permitan desarrollar mecanismos de financiación que la ayuda oficial o el mercado no logran movilizar.

Los mecanismos innovadores de financiación deben respetar el principio de Eficacia de la Ayuda, establecido en las Declaraciones de París y de Roma, así como en la Declaración sobre la Eficacia de la Ayuda, adoptada en Accra en septiembre de 2008. En particular, conviene evitar las duplicaciones, establecer una proporcionalidad entre los mecanismos y las necesidades, fomentar la utilización transparente de los fondos y favorecer las sinergias, para facilitar la gestión por parte de los beneficiarios. La eficacia de la ayuda puede incrementarse igualmente mediante la cooperación regional.

Guiado por esos principios, el Grupo piloto ha identificado, promovido o aplicado los mecanismos siguientes:

-  Contribución internacional de solidaridad sobre los billetes de avión y central internacional de compras de medicamentos UNITAID

28 países anunciaron su intención de crear un impuesto de solidaridad de pequeña cuantía sobre los billetes de avión vendidos a los pasajeros en el territorio de los países participantes o un mecanismo similar, a fin de financiar la lucha contra las grandes pandemias. Aplicado actualmente en 11 países , sin impacto significativo en el tráfico aéreo, este impuesto permitió recaudar en 2008, 300 millones de dólares complementarios a la ayuda tradicional, que serán garantizados de año en año. Estas contribuciones se recaudan a nivel nacional y son objeto de una coordinación internacional, puesto que se destinan principalmente a la central internacional de compra de medicamentos UNITAID.

Lanzada en septiembre de 2006, UNITAID pretende reforzar a largo plazo el acceso de las poblaciones más necesitadas a tratamientos de calidad, a precios negociados, contra el sida, la tuberculosis y la malaria. La puesta en común de recursos sostenibles permite obtener menores precios por parte de los fabricantes. UNITAID ya ha comprometido más de 500 millones de dólares en 80 países beneficiarios, principalmente en países de bajos ingresos. También logró, en asociación con la Fundación Clinton, la disminución de los precios de los tratamientos de segunda línea contra el SIDA (del 25% al 50%, según el nivel de renta de los países) y de los tratamientos pediátricos (del 40%).

La promoción del impuesto sobre los billetes de avión sigue siendo una prioridad del Grupo piloto, que creó en Conakry una task force integrada por países africanos, a fin de convencer a la mayor cantidad de Estados posible de que apliquen este impuesto de solidaridad, en función de sus propias características.

- Servicio Financiero Internacional para la Inmunización (IFFIm)

El Servicio Financiero Internacional para la Inmunización fue lanzado en noviembre de 2006, por iniciativa y con el apoyo financiero de Reino Unido, España, Francia, Italia, Noruega y Suecia. Desde entonces se ha sumado Sudáfrica, y, por su parte, Brasil estudia esa posibilidad. En los próximos años, el IFFIm deberá captar 4.000 millones de dólares en los mercados financieros, para costear programas de vacunación infantil y de refuerzo de los sistemas sanitarios. Esos programas son desarrollados, en los 70 países más pobres del planeta, por la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI), una fundación caritativa de derecho británico, cuyo tesorero es el Banco Mundial. Las promesas de contribuciones de los Estados donantes que participan en la iniciativa constituyen la contrapartida del IFFIm y permitirán reembolsar los bonos por un período de 20 años.

- Programa piloto de compromiso de mercado por adelantado (AMC) para las vacunas contra el neumococo

En febrero de 2007 se lanzó un programa piloto de compromiso de mercado por adelantado (AMC) para las vacunas contra el neumococo, por iniciativa de Italia, con el apoyo financiero de Italia, Canadá, Noruega, Reino Unido y Rusia, así como de la Fundación Gates, y en colaboración con el Banco Mundial. Este mecanismo tiene por objeto acelerar el desarrollo de nuevas vacunas contra el neumococo, destinadas específicamente a los países en desarrollo, garantizando la financiación de su compra futura, a reserva de un desarrollo eficaz y de la existencia de una demanda suficiente, sobre la base de garantías financieras aportadas por los donantes, que deberían ascender a 1.500 millones de dólares durante un período de 12 años. Este proyecto se encuentra en una fase de desarrollo avanzada y será operativo en 2009.

-  Remesas de los emigrantes

El Grupo piloto ha tenido un papel destacado en el análisis de la influencia de las remesas de los emigrantes en el desarrollo. El Grupo representa un foro fundamental para el intercambio de buenas prácticas sobre transparencia, reducción de los costes de las remesas e instauración de mecanismos, en particular de tipo fiscal, que permitan canalizar las remesas de los emigrantes hacia inversiones productivas o sociales en los países de origen de los emigrantes. Dichos mecanismos deberán facilitar, entre otras cosas, el acceso de las familias beneficiarias a las instituciones financieras y bancarias.

- Contribución del 1% de solidaridad digital

La fractura digital supone un fuerte obstáculo para el desarrollo. En la actualidad, el acceso a las tecnologías de la información y de la comunicación es un elemento fundamental para la transmisión de los conocimientos. El Grupo piloto apoya, por lo tanto, las contribuciones voluntarias procedentes de los mercados públicos en materia de productos y servicios digitales. Apoya el principio de una contribución de solidaridad digital (denominada “contribución del 1%”) impulsada por Senegal y Guinea, así como los objetivos de la Convención sobre la financiación de la solidaridad digital, con miras a la adhesión más amplia posible de la comunidad internacional. Ese mecanismo se fundamenta en un compromiso voluntario por parte de toda institución pública o privada de introducir una cláusula de ese tipo en sus licitaciones. El Grupo reconoce el carácter pionero de la ley votada por Senegal en 2008 para instaurar esa contribución voluntaria, invitando al conjunto de los países a apoyar esos objetivos durante la Conferencia sobre la fractura digital, celebrada en Lyón (Francia) el 24 de noviembre de 2008.

-  Lucha contra la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos

El Grupo piloto reconoce la importancia de las sumas sustraídas al desarrollo debido al fraude y la evasión fiscales, tanto en el Norte como en el Sur. Ese problema mundial afecta más particularmente a los países menos desarrollados, privándolos de recursos fundamentales para la financiación de los servicios e inversiones públicos. El monto global de los flujos de capitales ilícitos es considerable, y engendra una fuga importante de recursos de los países en desarrollo. Noruega creó y dirige una Task Force sobre ese tema y presentó las líneas de acción en un informe en el que insta a continuar la labor emprendida, coordinar las diferentes iniciativas, compartir las informaciones, realizar estudios y examinar las propuestas adelantadas. Tal es el mandato de una nueva “Global Task force” en el marco del programa “Global Financial Integrity” del Centro de Política Internacional, bajo la égida de Noruega y del Grupo piloto, con la participación de otros países interesados, así como de organizaciones de la sociedad civil.

- Lucha contra el cambio climático y mecanismos innovadores de financiación

Las primeras víctimas del cambio climático son los países menos adelantados, es decir, los que menos responsabilidad tienen de las emisiones de CO2. El desarrollo de mecanismos de mercado (créditos de carbono, mecanismos de desarrollo limpio, etc.) iniciados por la Unión Europea y destinados a extenderse a escala mundial, ofrece la posibilidad de recaudar nuevos recursos para subsanar esta injusticia y financiar, en particular, las actividades de adaptación al cambio climático. En el marco de la actuación del Grupo piloto, Alemania tomó la decisión de destinar al desarrollo una parte de los ingresos obtenidos por las subastas de créditos de carbono.

- Impuestos sobre las transacciones financieras y cambiarias

Inicialmente presentadas en el “menú de opciones” del informe Landau, los impuestos sobre las transacciones financieras y las transacciones cambiarias consisten en un gravamen ínfimo sobre actividades características de la globalización, sometidas a pocos impuestos.

Varios países ya se han comprometido en este sentido: después de Francia en 2001, Bélgica adoptó en 2004 una ley que instaura ese impuesto, pero cuya entrada en vigor está subordinada a su aplicación en el conjunto de los países de la Unión. Austria está igualmente interesada por la creación de un mecanismo similar para financiar el presupuesto comunitario. Dada el potencial de esos instrumentos en términos de importes movilizables, el Grupo piloto invita al conjunto de los Estados a examinar con detenimiento la posibilidad de implantarlos y a dedicar, total o parcialmente, al desarrollo los productos obtenidos.

- Contribuciones voluntarias de solidaridad

Tras el mecanismo RED, basado en contribuciones voluntarias a partir de la utilización de las tarjetas de crédito (cuyo producto se destina al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria), varios proyectos nuevos están en curso, en asociación con los sistemas mundiales de reservas de billetes de avión (Sabre, Galileo y Amadeus). También está en curso de creación una fundación del milenio para los mecanismos innovadores en materia de salud, para recoger el producto de esas contribuciones voluntarias que efectúan los particulares o las empresas al comprar sus billetes de avión, con un potencial de casi mil millones de dólares en 2011. El producto de esas contribuciones deberá asignarse a los objetivos de milenio en materia de salud, con prioridad a UNITAID, que participa en el proyecto, en calidad de beneficiaria. Esas contribuciones voluntarias de solidaridad (CVS) no se aplicarán en los países que hayan establecido el impuesto sobre los billetes de avión o iniciado el proceso legislativo correspondiente.

- Cartografía de los mecanismos innovadores

El Grupo piloto tiene como tarea analizar todos los demás instrumentos, incluyendo aquellos que pretenden subsanar los fallos del mercado, como los mecanismos adaptados a la capacidad coyuntural de reembolso de los Estados (por ejemplo, los préstamos contracíclicos), los mecanismos de garantía para las inversiones, los fondos de inversión para el desarrollo, etc., así como la emisión de derechos especiales de giro por el FMI en calidad de mecanismos contracíclicos para luchar contra los choques financieros y comerciales de los que son víctimas los países en desarrollo. En este sentido, toma nota del trabajo de tipología e identificación sistemática iniciado por el Banco Mundial. El Grupo piloto deberá actualizar regularmente sus conocimientos sobre esos mecanismos innovadores, tanto más cuanto que suscitan un interés creciente, en particular en el actual contexto económico.

Conclusión

El Grupo piloto está llamado a ampliarse y a diversificar su acción. Constituye una fuerza impulsora de propuestas tanto como de ejecución. Es el eje de la movilización requerida para encarar las necesidades de desarrollo que no podrán ser cubiertas por la ayuda oficial tradicional ni por los mecanismos del mercado. Monterrey marcó el punto de partida de los mecanismos innovadores de financiación. Doha ha de representar un hito determinante para su ejecución por parte de la comunidad internacional.

El Grupo piloto destaca la importancia de tomar en cuenta los diferentes mecanismos innovadores, a los que expresa su apoyo en la declaración final de Doha, en particular en su artículo 38, que se les dedica específicamente. Llama al conjunto de la comunidad internacional a que apoye esos mecanismos en Doha. Por último, los países del Grupo piloto expresan su deseo de que otros Estados y otras organizaciones se sumen al Grupo piloto para garantizar la consecución de los objetivos del milenio de aquí a 2015.

El 14 de mayo de 2009

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