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Declaración de Dakar (abril de 2008)

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Declaración sobre las fuentes innovadoras de financiación del desarrollo del grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad a favor del desarrollo.

Los días 23 y 24 de octubre de 2007 se celebró en Nueva York un diálogo de alto nivel sobre la financiación del desarrollo. El grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad a favor del desarrollo, reunido en esas fechas, reafirmó su compromiso a favor de nuevas fuentes de financiación del desarrollo.

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) es un factor esencial para erradicar la pobreza, promover un desarrollo sostenible en el aspecto económico, social y medioambiental, y garantizar la prosperidad para todos. Nuestra responsabilidad colectiva consiste en hacer todo lo posible para concretar dichos objetivos porque los ODM sólo podrán alcanzarse si se cuenta con el compromiso de todas las partes, tanto de los países donantes como de los países beneficiarios.

A raíz de la conferencia de Monterrey de marzo de 2002, la comunidad internacional se comprometió a aumentar los recursos a favor del desarrollo, en particular la ayuda pública al desarrollo. Durante la cumbre mundial de 2005, instó a los países que todavía no lo habían hecho, a realizar esfuerzos concretos para que su ayuda pública al desarrollo (APD) llegara al 0,7 % del ingreso nacional bruto (INB).

Reconocemos los esfuerzos realizados por los países desarrollados para aumentar su APD, en particular estableciendo calendarios, en algunos casos como los de la Unión Europea, aprobados en 2005, a fin de alcanzar el objetivo del 0,7% del INB de aquí a 2015 o de continuar sus esfuerzos más allá, y llamamos a los demás países desarrollados a que actúen de igual manera. No obstante, observamos con preocupación los riesgos de una disminución general de la APD y reafirmamos el objetivo del 0,7% del INB para la APD de aquí a 2015.

Pero la urgencia de la lucha contra la pobreza nos somete a la acuciante obligación de tener que inventar fuentes innovadoras de financiación que completen e incrementen las fuentes de financiación. Estamos convencidos de que si la estructura actual de la ayuda cuenta con flujos de ayuda más estables y más previsibles, se incrementará considerablemente la eficacia de la ayuda y su incidencia en la pobreza. Además, los frutos de la globalización se distribuirán mejor entre países desarrollados y países en desarrollo.

Durante la Conferencia Internacional de Monterrey sobre Financiación del Desarrollo, celebrada en marzo de 2002, la comunidad internacional reconoció la importancia de buscar fuentes innovadoras de financiación y acordó estudiar los resultados del análisis exploratorio solicitado al Secretario General de las Naciones Unidas sobre las fuentes innovadoras de financiación.

Desde entonces, se ha avanzado mucho, tanto en realizaciones concretas como en movilización internacional.

En enero de 2004, en Ginebra, los presidentes brasileño, chileno y francés, con el apoyo del Secretario General de las Naciones Unidas, lanzaron una iniciativa contra el hambre y la pobreza, haciendo una llamada para crear nuevas fuentes de financiación a favor del desarrollo.

En septiembre de 2004, se publicó un informe técnico con motivo de una reunión de jefes de Estado y de Gobierno en la sede de las Naciones Unidas, por iniciativa del presidente brasileño, al que suscribieron los presidentes chileno y francés y el presidente del gobierno español. Ese informe, que presentaba las diferentes opciones disponibles en cuanto a los mecanismos innovadores de financiación, permitió constituir un verdadero marco de acción.

En la cumbre mundial de 2005, los jefes de Estado y de Gobierno reconocieron la importancia de establecer nuevas fuentes de financiación, y se asociaron a los esfuerzos iniciados a escala internacional.

En septiembre de 2005, 79 países aportaron su apoyo a la declaración de Nueva York a favor de las fuentes innovadoras de financiación del desarrollo, copatrocinada por Alemania, Argelia, Brasil, Chile, España y Francia.

Se han puesto en marcha recientemente varios mecanismos innovadores: la contribución internacional de solidaridad sobre los billetes de avión, que financia la Facilidad Internacional de Compra de Medicamentos UNITAID, la Facilidad Financiera Internacional para la Inmunización y un programa piloto de garantía de compra futura (AMC) de vacunas contra el neumococo.

Sin dejar de respetar plenamente su índole privada, la comunidad del desarrollo ha concentrado sus esfuerzos, en estos últimos años, en las remesas de fondos de los emigrantes que, aunque no sean estrictamente un modo de financiación innovador, son otro aspecto alentador de desarrollo. Considerando todos los países en desarrollo, estas remesas representan la segunda fuente principal de capital. Reducir el costo de esas transferencias, proteger y mejorar su tránsito e incrementar su impacto sobre el desarrollo son por tanto una prioridad urgente.

La reflexión sobre los mecanismos innovadores de financiación y su puesta en práctica se realiza actualmente en el marco del grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad, creado con motivo de la conferencia ministerial de París en febrero de 2006 y que agrupa a 55 países miembros y 3 países observadores.

Durante las últimas reuniones del grupo piloto sobre contribuciones de solidaridad a favor del desarrollo, celebradas en Seúl los días 3 y 4 de septiembre de 2007, y en Dakar los días 22 y 23 de abril de 2008, se abordaron los siguientes temas en las mesas redondas: tasación de las transacciones financieras, lucha contra los flujos financieros ilícitos desde los países en desarrollo (se ha creado un grupo de trabajo sobre este tema, presidido por Noruega), transferencias de los emigrantes, financiaciones innovadoras y protección medioambiental. En esta ocasión, se designó a Senegal y Guinea para que presidieran el grupo desde octubre de 2007 hasta marzo de 2008, y desde abril hasta septiembre de 2008 respectivamente. A tal efecto, se les encomendó la preparación de la contribución del grupo en la conferencia de seguimiento de la conferencia de Monterrey, que se celebrará a finales de 2008 en Doha. Senegal ha expresado la voluntad de promover en particular la creación de una contribución de solidaridad destinada a financiar la lucha contra la fractura digital.

Deseamos que la conferencia de seguimiento de la conferencia de Monterrey permita ampliar la base geográfica de dichos mecanismos y reunir al mayor número posible de países en torno a nuevas propuestas realistas y eficaces. Con estas perspectivas, prepararemos una plataforma que podrá incluir los siguientes elementos, a partir de los compromisos voluntarios de los países interesados:

- confirmación del compromiso de los países miembros del grupo piloto sobre financiación innovadora del desarrollo a favor del principio de fuentes innovadoras de financiación del desarrollo;

- balance de los distintos mecanismos utilizados hasta el momento;

- examen de las modalidades de articulación de dichos mecanismos innovadores con las acciones transversales de consolidación de capacidad, y con todos los actores del desarrollo;

- identificación de los campos de acción que podrían beneficiarse del valor añadido de las financiaciones innovadoras, además del sector de la sanidad;

- balance de las distintas pistas abordadas en el marco del grupo piloto: aplicación de derechos especiales de giro en tanto que mecanismos contracíclicos para luchar contra la inestabilidad financiera y económica en los países en desarrollo; introducción de una tasa moderada sobre las transacciones financieras; lucha contra los flujos ilícitos de capitales; contribución potencial del mercado de carbono; medidas a favor de las remesas de los emigrantes; consolidación de la lucha contra el fraude y la evasión fiscal; creación de una contribución de solidaridad digital; y desarrollo del Fondo de Solidaridad Digital;

- propuestas que podrían ponerse en práctica rápidamente;

- nuevas pistas de reflexión.

Seguimos estando plenamente comprometidos en la lucha contra el hambre y la pobreza, en la concreción de los ODM y el desarrollo sostenible. Estamos convencidos de que las fuentes innovadoras de financiación serán un instrumento esencial de nuestra acción. Esperamos firmemente que todos los países y todas las instituciones que comparten nuestros objetivos se unan a nosotros para lograrlo.

El 23 de diciembre de 2009

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